Las palabras que no admiten devolución son como las promesas grabadas en piedra que no debieran sellarse con un apretón de manos, sino de cintura.
Igual que un fotógrafo amateur recreándose en tus imperfecciones, me quedo sin decir nada para que puedas escucharlo todo. Incluso mis latidos podridos de nicotina y alquitrán.
Pero hoy no.
Quise ser un nómada. Y nómada fui.
Quise ser un animal. Y no me ha ido mal.
Pero hay cosas que no cambian nunca. Hay palabras peligrosas como para nada o para siempre que se amontonan en la garganta antes de dormir. Y hay mañanas que me tosen con desgana.
No sé qué parte de la soledad te hizo tanto mal, mujer, pero igual es la culpable de que te aferres a tus cadenas de humo, que envuelven el calendario y te ofrecen su compañía incondicional para nada, para siempre.
Pudiste ser…
Y yo pude haber sido.
Pero la madrugada respira mientras yo fumo y me delata la misma sonrisa que a esta hora tardía descubre mi verdadera cara. No estén tristes. No. Por mí. No.
¿Cómo puedes pensar que no somos un accidente si di con tu boca como quien recoge una tempestad del suelo? Probaré sabanas propias y ajenas hasta que los pliegues que las recorren me revelen la verdad que ocultaban, o me desvelen cuando te hayas ido.
Pero, ya que estás aquí, quédate un rato. No pido más.
¿Nunca te ha pasado que... quieres cosas que resultan incompatibles?
ResponderEliminarQue si tienes A no puedes tener B, y viceversa, ¿nunca te ha pasado?
Entonces, esperas que A ó B se expresen, esperando que te hagan inclinarte hacia una u otra opción, y haces la pregunta: ¿tienes algo que decir/añadir/objetar?
Silencio.
Divagaciones aparte, dime: ¿a qué esperas?
a no ser el de siempre. el primero de siempre, igual. a veces hay que echarle ganas y dejar de seguir la corriente, no esperar todo el tiempo, sino mandar alguna vez. es lo unico que se espera en estos casos. y si no, carretera.
ResponderEliminarComo has demostrado en tú última frase, es inevitable esperar.
ResponderEliminarDe todos modos, es cuestión de hacer lo que a uno le apetece, cuando le apetece. Sin mirar atrás.
y una teta disecada de Agustina de Aragón. Sí, tienes razón. Idea más mía no vas a encontrar
ResponderEliminarPero hay veces
ResponderEliminar