martes, 25 de octubre de 2011

A diferencia de nosotros

                A mis rodillas les faltan altares donde dejarse la piel cada tanto, santo domingo de resurrección con acento en el lunes. Si alguna vez fuimos reyes, ahora nos descubrimos arcilla en el vientre de una lombriz solitaria, ¿quién dijo que no existía el blues? Cuando los pájaros levanten el velo politoxicómano que moldea las nubes con sus alas, el viento que atraviesa no será más que ácida brisa, pura miseria esperando a que abras la ventana.  El cinismo será una enfermedad venérea, un abismo entre las palabras y un método anticonceptivo que no atienda a razones. No te quepa duda, reina, de que las oxidadas bisagras declararán la guerra al exterior, y las despedidas cabales serán un poco menos civilizadas que cuando nos lanzábamos al cuello de botellas de vidrio rotas que no andaban buscando a nadie, que simplemente estaban ahí.
                A diferencia de nosotros. 

martes, 4 de octubre de 2011

Personas con las manos en los bolsillos.

Para hoy, que el panorama se presenta negro, la lluvia es una opción. El resto se supone corpóreo, frágil, insalvable a todas luces en la medida en que el resto somos todos. ¿Para qué pervertir el cosmos con nuestros efectos espaciales, si la pandemia existencial está aquí abajo, respirando a través de incontables alientos? Mañana nunca termina, pienso, pero ya lo tengo olvidado.
Seamos sinceros, nunca fuimos parte de una armadura abandonada, ni tampoco el radio energético que la impregnaba de sol; somos simples electrones, furiosos y esquivos, buscando una razón de ser bajo el planteamiento equivocado. Entre tanto, la hora de dormir me obliga, nos entrega al día de mañana, en la medida en que mañana somos todos, pura incertidumbre.