miércoles, 4 de noviembre de 2015

TAXIDERMIA I

                Me solidarizo con mi dolor, aunque no alcance a discernirlo. Al carajo, ¡qué menos! Vivo al día: me compadezco, río, lloro, me desnudo como el otoño y prendo un cigarrillo que ya nadie me desaconseja; contradigo mis sinsentidos y también frecuento la nostalgia, me masturbo con austeridad, duermo, olvido. Rescato del suelo el gentilicio de quien perdió su tren y me sorprendo compartiendo un ceño fruncido con el murmullo que abreva en los posos de mis adentros. That's life.

jueves, 23 de abril de 2015

Nicotina en flor I (memorias de un reptil). Versión II

No acertaron los reptiles, tras toda una vida, el pleno en la quiniela que remiende sus escamas para no envejecer. Como mi interior es todo fachada y además mudo de pellejo en cada esquina, los carteros disciernen—a efectos de notificación—sobre quién se desprende realmente de qué. Vivimos tiempos aciagos, toda vez que antes ya no es lo que era.

Bajo las copas de los árboles los augures se revuelven en sueños, escudriñan en el limbo y sus auspicios se preguntan...

        

De cuerpo presente, contuvo su último estertor, ¿qué culpa tiene el hambre si vivir del aire no da de comer?

jueves, 12 de marzo de 2015

«Aut Caesar aut nihil»

LXXXII.       En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, acercósele como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toga por ambos hombros, y mientras exclamaba César: Esto es violencia, uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe le detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolviese la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra.


CAYO SUETONIO, Los doce césares.

viernes, 27 de febrero de 2015

Si Jesús levantara la cabeza...


<<Resolución de 11 de febrero de 2015, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el currículo de la enseñanza de Religión Católica de la Educación Primaria y de la Educación Secundaria Obligatoria.>>


Si Jesús levantara la cabeza...

Tendría que soportar a horripilantes hombrecillos recluidos en porquerizas de oro y mármol, como por ejemplo el Papa de la gente. Constataría, abrumado, cuánto dan de sí veintiún siglos de interpretación tendenciosa de sus predicamentos y no daría crédito. “¡No doy crédito!”, diría. Además, conocería acerca de los milagros que se le atribuyen y que, tiempo atrás, los egipcios habían plasmado en la figura del dios Horus. También tendría noticias sobre las atrocidades perpetradas en su nombre y el de su padre (el carpintero no, el otro). A título personal, se me ocurre que sin perjuicio de la escrupulosa pureza de sus costumbres, tomaría barraquitos y fumaría tabaco de liar, lo que no obstaría en absoluto para que en ocasiones señaladas escanciase sobre sus tripas un par o tres de cacharras de cerveza.


Aureliano, detentor del poder imperial en Roma, estableció en el siglo tercero el nacimiento del dios pagano Sol Invictus el día veinticinco de diciembre a modo tributo por sus triunfos militares, y a pesar de ese dato, la gente seguiría enviándole mensajes en Navidad para felicitar su aniversario. Para la jerarquía canónica, la encarnación de Cristo acarrearía un instrumento de dominación absoluta, como una suerte de pistola con barba, o por el contrario, éste renegaría de sus discípulos menos aventajados y recogería sus sedosas crines en una coleta para fundar un partido político llamado “A ver si tal...”, “Logremos”, o algo semejante (la denominación no revestiría mayor importancia). Finalmente, superado el revuelo causado por su advenimiento y ante la evidencia de que su presencia resultaría insignificante y molesta frente al poder de un ideal consolidado en el acervo colectivo, se haría con una moto y un perro, arrendaría un piso en la Avenida Trinidad y se levantaría a las siete de la mañana para enviar currículums por mail mientras se suceden los debates en la tele. El mundo está demasiado ocupado para ti, Mesías.

lunes, 5 de enero de 2015

Cosas que joden (2014)

5 de marzo:

             Los intermitentes, joder, esa oreja izquierda del volante, ese apéndice; ese pendón formidable. Según parece, alguna suerte de cuadrúpedo desventurado—si bien pionero en el ámbito del despropósitotuvo a bien, movido por la irrisoria longitud de sus pezuñas delanteras, prescindir de tan imprescindible mecanismo para indicar su dirección. Desde entonces, toda una 'troupe' de conductores afrancesados se ha adscrito a esta praxis y circula por nuestras carreteras actuando con sibilina arbitrariedad (como auténticas serpientes), provocando exabruptos, confusión, explosiones en cadena y genocidios a lo largo de la geografía tinerfeña… y pobre de ti como oses cuestionar su mongólico proceder. Oh, burgueses despreocupados, hedonistas sin remedio, ¿¿hasta dónde piensan llegar en la búsqueda del confort sin medida??



16 de marzo: Un mal día para la retórica.


               Esos carnavales de Tacoronte. Ese reggaeton que se desliza, sinuoso, por mi ventana (como una cucaracha). Esas remezclas raras de Luis Miguel y música tecno-salsera-batucada-punk. Esas telas exóticas que evocan a la magnífica Persépolis. Esa danza descarada de lozanos dionisiacos, ebrios de juventud. Y en medio de semejante panorama, A.M.C. y yo, visiblemente irritados, vaciando nuestras pipas en el mismo epicentro del desajuste festivo y reclamando el silencio debido para disfrutar de un café y una excelsa charla sobre los fundamentos de no sé qué movida. Un mal día para la retórica.