viernes, 27 de febrero de 2015

Si Jesús levantara la cabeza...


<<Resolución de 11 de febrero de 2015, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el currículo de la enseñanza de Religión Católica de la Educación Primaria y de la Educación Secundaria Obligatoria.>>


Si Jesús levantara la cabeza...

Tendría que soportar a horripilantes hombrecillos recluidos en porquerizas de oro y mármol, como por ejemplo el Papa de la gente. Constataría, abrumado, cuánto dan de sí veintiún siglos de interpretación tendenciosa de sus predicamentos y no daría crédito. “¡No doy crédito!”, diría. Además, conocería acerca de los milagros que se le atribuyen y que, tiempo atrás, los egipcios habían plasmado en la figura del dios Horus. También tendría noticias sobre las atrocidades perpetradas en su nombre y el de su padre (el carpintero no, el otro). A título personal, se me ocurre que sin perjuicio de la escrupulosa pureza de sus costumbres, tomaría barraquitos y fumaría tabaco de liar, lo que no obstaría en absoluto para que en ocasiones señaladas escanciase sobre sus tripas un par o tres de cacharras de cerveza.


Aureliano, detentor del poder imperial en Roma, estableció en el siglo tercero el nacimiento del dios pagano Sol Invictus el día veinticinco de diciembre a modo tributo por sus triunfos militares, y a pesar de ese dato, la gente seguiría enviándole mensajes en Navidad para felicitar su aniversario. Para la jerarquía canónica, la encarnación de Cristo acarrearía un instrumento de dominación absoluta, como una suerte de pistola con barba, o por el contrario, éste renegaría de sus discípulos menos aventajados y recogería sus sedosas crines en una coleta para fundar un partido político llamado “A ver si tal...”, “Logremos”, o algo semejante (la denominación no revestiría mayor importancia). Finalmente, superado el revuelo causado por su advenimiento y ante la evidencia de que su presencia resultaría insignificante y molesta frente al poder de un ideal consolidado en el acervo colectivo, se haría con una moto y un perro, arrendaría un piso en la Avenida Trinidad y se levantaría a las siete de la mañana para enviar currículums por mail mientras se suceden los debates en la tele. El mundo está demasiado ocupado para ti, Mesías.

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