5 de marzo:
Los intermitentes, joder, esa oreja izquierda del volante, ese apéndice; ese pendón formidable. Según parece, alguna suerte de cuadrúpedo desventurado—si bien pionero en el ámbito del despropósito—tuvo a bien, movido por la irrisoria longitud de sus pezuñas delanteras, prescindir de tan imprescindible mecanismo para indicar su dirección. Desde entonces, toda una 'troupe' de conductores afrancesados se ha adscrito a esta praxis y circula por nuestras carreteras actuando con sibilina arbitrariedad (como auténticas serpientes), provocando exabruptos, confusión, explosiones en cadena y genocidios a lo largo de la geografía tinerfeña… y pobre de ti como oses cuestionar su mongólico proceder. Oh, burgueses despreocupados, hedonistas sin remedio, ¿¿hasta dónde piensan llegar en la búsqueda del confort sin medida??
16 de marzo: Un mal día para la retórica.
Esos carnavales de Tacoronte. Ese reggaeton que se desliza, sinuoso, por mi ventana (como una cucaracha). Esas remezclas raras de Luis Miguel y música tecno-salsera-batucada-punk. Esas telas exóticas que evocan a la magnífica Persépolis. Esa danza descarada de lozanos dionisiacos, ebrios de juventud. Y en medio de semejante panorama, A.M.C. y yo, visiblemente irritados, vaciando nuestras pipas en el mismo epicentro del desajuste festivo y reclamando el silencio debido para disfrutar de un café y una excelsa charla sobre los fundamentos de no sé qué movida. Un mal día para la retórica.
Los intermitentes, joder, esa oreja izquierda del volante, ese apéndice; ese pendón formidable. Según parece, alguna suerte de cuadrúpedo desventurado—si bien pionero en el ámbito del despropósito—tuvo a bien, movido por la irrisoria longitud de sus pezuñas delanteras, prescindir de tan imprescindible mecanismo para indicar su dirección. Desde entonces, toda una 'troupe' de conductores afrancesados se ha adscrito a esta praxis y circula por nuestras carreteras actuando con sibilina arbitrariedad (como auténticas serpientes), provocando exabruptos, confusión, explosiones en cadena y genocidios a lo largo de la geografía tinerfeña… y pobre de ti como oses cuestionar su mongólico proceder. Oh, burgueses despreocupados, hedonistas sin remedio, ¿¿hasta dónde piensan llegar en la búsqueda del confort sin medida??
16 de marzo: Un mal día para la retórica.
Esos carnavales de Tacoronte. Ese reggaeton que se desliza, sinuoso, por mi ventana (como una cucaracha). Esas remezclas raras de Luis Miguel y música tecno-salsera-batucada-punk. Esas telas exóticas que evocan a la magnífica Persépolis. Esa danza descarada de lozanos dionisiacos, ebrios de juventud. Y en medio de semejante panorama, A.M.C. y yo, visiblemente irritados, vaciando nuestras pipas en el mismo epicentro del desajuste festivo y reclamando el silencio debido para disfrutar de un café y una excelsa charla sobre los fundamentos de no sé qué movida. Un mal día para la retórica.