No me busques la vida, encuéntrame las cosquillas. Hazme ver el vaho que se abraza a las ventanas y pégame al cristal con tu saliva. Después enciende un cigarro para compartir.
Véndame los ojos para que pueda mirarte sin prejuicios y llévame hasta el borde de la cama, donde el sudor se sacia. Despiértame en sueños si ves que me alejo del reflejo vidrioso de tus pupilas y clávame las uñas en la espalda para que no me quiera ir.
Y vístete despacio. Quiero pensar que soy yo quien tiene prisa, aunque nunca sea así. Regálame un mal beso y di hasta mañana, aunque mañana quede lejos. A veces es mejor mentir.
No todo lo mío es tuyo, pero si quieres te lo presto. Y esta vez, SÍ va por ti.
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