domingo, 21 de agosto de 2016

MARTA

No conozco a ninguna Marta,
y mira que es raro.
Si bien el amplísimo acervo
de nuestra toponimia
no descarta tal cosa.

Marta... es que no caigo.

Si, Dios mediante, me da hijas,
un yate o un hámster,
los llamaré a todos Marta
seguido de un número
romano o arábigo,

según sean las filias
aritméticas de su madre.

Porque mira que di con Ritas,
Emeterias y Elsas,
y Adelaidas por castigo,                     
Teresas e Hilarias
y hasta una Aleja.

Pero, en cambio, Marta,
lo que se dice Marta...
Deben haberse extinguido.

He hecho del planeta rojo
mi astro predilecto,
y de los lunes, la víspera
de cada Santa Marta
que alberga el Santoral,

beata de quien acopio
esmeradas estampas
y pías biografías,
sabiendo que, así y todo,

aun desconozco toda Marta.



2 comentarios: