martes, 4 de octubre de 2011

Personas con las manos en los bolsillos.

Para hoy, que el panorama se presenta negro, la lluvia es una opción. El resto se supone corpóreo, frágil, insalvable a todas luces en la medida en que el resto somos todos. ¿Para qué pervertir el cosmos con nuestros efectos espaciales, si la pandemia existencial está aquí abajo, respirando a través de incontables alientos? Mañana nunca termina, pienso, pero ya lo tengo olvidado.
Seamos sinceros, nunca fuimos parte de una armadura abandonada, ni tampoco el radio energético que la impregnaba de sol; somos simples electrones, furiosos y esquivos, buscando una razón de ser bajo el planteamiento equivocado. Entre tanto, la hora de dormir me obliga, nos entrega al día de mañana, en la medida en que mañana somos todos, pura incertidumbre.

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