Fuimos bárbaros entrando en Roma y soldados imperiales asediando Cartago. Fuimos la luz de los quirófanos y también un escape de gas en el hospital. Tú fuiste la viva imagen de la lluvia y yo las gotas muertas en el cristal.
Fuimos camellos en busca de un oasis y un oasis sin Guardia Civil. Fuimos armas de destrucción masiva y una masa en plena reconciliación. En el suelo, en la mesa y en el sillón. Fuimos santos inocentes y también un poco Herodes. Tú fuiste un golpe de efecto y yo un efecto acción-degeneración.
Fuimos todo y fuimos nada. Fuimos frustraciones reventadas y ganas de correr. Fuimos vientos sin sentimientos y huracanes emocionales en plena expansión. Fuimos, en principio, una tarde de mierda y una mierda de noche al final. Tú fuiste un horno industrial y yo la chimenea por la que expulsar tus cenizas.
Fuimos un poco de tu planeta y un poco de mi casa. Fuimos orgullo y debilidad. Vanidad e hipertensión. Fuimos camisas por los aires, zapatos sin rumbo y farolas abrazadas, esperando el último destello de uno de los dos. Sí, fuimos dos, y fuimos tres y cinco. Pero nadie decía nada, porque tú fuiste un diamante en bruto, y yo el bruto de tu amante. De tu novio. De tu pasado.
La culpa fue de todas, pero todas saben lo bien que miento. A veces son ninguna, y otras veces se manifiestan a la vez, ensuciando las paredes de mi cabeza. Ponen los pies en mi corazón y se ríen de mi forma de recordarlas. Todas fueron mucho mejores que yo, pero nunca diré nada. Ellas se acordarán siempre.
Y tú, mujer, ¿para quién escribes?
ResponderEliminar(Pregunta retórica)
para quien yo quiera, mujer. quieres?
ResponderEliminarQuiero. Siempre.
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